Valle de la Abadía de Compludo una sugerente manera de disfrutar de la Semana Santa

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Espinoso de Compludo
Espinoso de Compludo

Vamos a proponer una sugerente manera de disfrutar de la Semana Santa, alejados de las aglomeraciones procesionales, allí donde aún existen pequeños pueblos que conservan su tradicional encanto rodeados de naturaleza en estado puro.

 

Esto es posible en el histórico Valle de la Abadía de Compludo. Situado al sur de la comarca leonesa de El Bierzo, forma parte de la conocida como Tebaida Berciana y tiene el privilegio de ser la cuna del monacato en la Península Ibérica.

Compludo
Compludo

Pero el alma del valle va más allá de la herencia mística, pues cada rincón rezuma espiritualidad y armonía natural, creando un escenario de paz en el que no hay sitio para las prisas ni los agobios de la vida diaria. Recorrer sus sendas y caminos es reencontrarse con una naturaleza generosa en especies y aromas, en formas y colores, en murmullos de silencio, de arroyos y de hojas al viento. Y esa atmósfera serena no se pierde en ninguno de sus pueblos. Pasear sus calles es un ejercicio contemplativo de texturas y formas que rinden tributo al ecosistema en el que se asientan, una lección magistral de sabiduría en el uso y manufactura de los materiales que da la tierra para crear hogares confortables y con fuerte personalidad.

 

LOS PUEBLOS DEL VALLE

Lo primero que percibimos cuando llegamos a cualquiera de los cuatro pueblos que dan vida a este valle berciano es la tranquilidad y el silencio. Caminar por sus calles nos permite admirar todo un catálogo de típicas y macizas construcciones coronadas con bellas galerías, en las que los materiales característicos son la piedra, la pizarra y la madera.

Palacios de Compludo
Palacios de Compludo

Comenzamos este sereno viaje en Espinoso de Compludo, una de las joyas arquitectónicas de la provincia y con un valor etnográfico similar al de Peñalba de Santiago o de Castrillo de los Polvazares. Casi deshabitado hasta hace unos años, gracias el empeño de sus vecinos se ha conseguido recuperar por completo con gran acierto, siendo en la actualidad uno de los núcleos más activos e interesantes para la practica del turismo rural. De obligada visita es la Taberna Templaría de Espinoso, un establecimiento acogedor gracias al trato de Marta y de Juan Carlos y al calor de su chimenea, donde podremos degustar los ricos y reconfortantes guisos que salen de su cocina.

 

“ARTEBAIDA”

Hace ya varios años que se puso en marcha el proyecto privado Vita Natura et Legenda con el objetivo de dar a conocer los cuatro valles que forman el gran Valle de la Abadía de Compludo. Los profesionales que le han dado vida, y que conocen en profundidad el territorio, así como su historia y las necesidades que éste tiene para asegurar su futuro se encargan  de conservar y recuperar el patrimonio monumental, como en el caso de la Herrería de Compludo, trabajando también en la conservación de la naturaleza y haciendo una labor de concienciación para que grandes y pequeños entiendan la importancia de cuidar este enclave natural y cultural.

Su última iniciativa ha sido crear “Artebaida” un espacio expositivo en el pueblo de Espinoso de Compludo donde se exhibe una gran maqueta en la que se reproduce fielmente y de manera magistral el Castillo Templario de Ponferrada en la Edad Media, además de otros emblemáticos edificios y rincones de la capital berciana, castros prerromanos, poblados de pallozas como Campo del Agua, otras fortalezas de la comarca, bellas y representativas muestras de la arquitectura tradicional y escenas costumbristas del pasado son sólo algunos detalles de esta exposición única. Esta iniciativa servirá también de ventana al mundo para que artesanos bercianos de diferentes áreas expongan sus magníficos trabajos. Paralelamente a esta exposición se llevarán a cabo talleres didácticos de artesanía donde estos artistas compartirán sus técnicas y secretos.

Artebaida
Artebaida

Este gran valle, que a su vez esta formado por otros cuatro más pequeños que responden al nombre de los diferentes pueblos, ha sido testigo durante siglos del paso de los celtas, los romanos, los visigodos y de caballeros y monjes medievales que escribieron las páginas de su historia. Y para poder conocer uno de los capítulos de esta historia es necesario acercarnos a Compludo, nuestra siguiente parada. Fue el lugar elegido por San Fructuoso para fundar en el siglo VII el primer monasterio visigodo dedicado a los Santos Justo y Pastor, dando lugar a un movimiento eremítico y monástico desconocido hasta ese momento en la Península Ibérica. Éste sería el primero de muchos más, pues creó otros cenobios en la comarca berciana, así como en Galicia, Andalucía y Portugal. Recorrer sus calles sin asfaltar, descubrir rincones donde el tiempo parece detenerse, pararnos a admirar la pequeña iglesia del siglo XVI que formó parte de un convento desaparecido a causa de una gran riada y, por supuesto, disfrutar de su arquitectura popular hacen que Compludo se convierta en un recuerdo imborrable. Y para que esa impronta en nuestra memoria permanezca para siempre es imprescindible culminar la visita con el paseo hasta la Herrería de Compludo.

La senda que conduce hasta allí es un remanso de paz que prepara nuestros sentidos para la sorpresa. De pronto, entre la vegetación, afloran los recios muros de piedra de la herrería acompañados del murmullo del agua que alimenta el ingenio mecánico. Muchas son las teorías sobre el origen de este icono de la arquitectura industrial medieval, pero nada contradice su vinculación con el poblamiento de la zona asociado a las fundaciones monásticas. Si ya en el exterior llama la atención los golpes secos que produce el mazo en funcionamiento, el interior nos deja atónitos al ver esa mole de hierro y madera golpear rítmicamente el metal incandescente con una coreografía inalterada desde hace siglos gracias a la pericia y conocimiento del herrero de Vita Natura et Legenda. Mientras el sonido y los claroscuros de los rayos de luz que se filtran por el techo recrean una atmósfera mágica, la fragua del fondo resopla, de repente, lanzando al aire miles de chispas impulsadas por la corriente de aire generada por el agua que alimenta una turbina. Es el conocido efecto Vénturi y la Herrería de Compludo es la única en España que lo posee, lo que le da un valor añadido indiscutible y exclusivo.

Continúa nuestro viaje por los pueblos del Valle de la Abadía de Compludo y nos dirigimos a Carracedo y a Palacios, respectivamente. Para llegar al primero tomaremos un desvío que sale de la carretera que une El Acebo y Compludo y que está señalizado. Iniciamos la subida entre ejemplares de árboles centenarios hasta llegar al caserío que estuvo abandonado hasta hace unos años, excepto por la existencia de alguna explotación ganadera y la presencia de magníficos ejemplares del mítico mastín leones, el perro secularmente encargado de cuidar los rebaños. Afortunadamente en la actualidad se están rehabilitando algunas viviendas que servirán para devolver la vida a este genuino pueblo, desde donde es posible disfrutar de algunas de las mejores vistas de los Montes Aquilanos, sin renunciar a convertirse en otro ejemplo más de la arquitectura tradicional del valle.

Por último, nos acercamos a Palacios de Compludo, pueblo al que accedemos desde Compludo. Otro ejemplo más de un pueblo que llegó a estar completamente abandonado, pero que de unos años a esta parte se ha recuperado de forma sostenible gracias a iniciativas privadas. Hoy es una reserva ornitológica modélica, y se ha convertido en lugar habitual de vacaciones, gracias a sus impresionantes paisajes y a su arquitectura popular magníficamente recuperada.

UN PASEO POR LOS ALREDEDORES

Los alrededores de los cuatro pueblos que forman parte del Valle de la Abadía de Compludo nos ofrecen infinitas posibilidades. Numerosas sendas y caminos nos llevan a descubrir rincones impresionantes, que en algunos casos nos cuentan pasajes de la rica historia que el valle atesora. Muy cerca de Espinoso de Compludo se encuentra el “Aro de la Miédola”, antigua balsa utilizada para el lavado de oro que data de la misma época que Las Médulas. Bajando por el Valle del Meruelo, entre extensos bosques de robles, llegamos hasta el paraje de Santa Eulalia, lugar donde se encontraba uno de los dos campamentos romanos que hubo en la zona. Poco después llegamos al paraje conocido como “La Igrisuela”, donde podremos ver los restos de un barracón, construido sobre antigua iglesia medieval, y que sirvió de residencia para los trabajadores de la mina de wólfram, cuya bocamina podremos ver situándonos a la derecha de la construcción. Y si continuamos bajando por el valle llegaremos a los prados de Vegamolín, donde se encuentran los Molinos de Arriba y de Abajo, mencionados por primera vez en el Registro del Marqués de la Ensenada.

Carracedo de Compludo se encuentra rodeado de bosques y regala algunos de los rincones más bellos del valle, siendo uno de los lugares preferidos por los senderistas. Un sendero de montaña, que parte desde el mismo pueblo, nos lleva hasta la Cascada del Gualtón, la más alta de El Bierzo.

Muy cerca de Compludo se encuentra el Paraje de Chanillas, un lugar mágico donde podremos admirar algunos de los más bellos y centenarios ejemplares de castaños de la zona.

Para finalizar, en Palacios de Compludo además de recibir una clase magistral del mundo de los pájaros, podremos realizar diferentes rutas de senderismo como la Ruta del Valle del Oso, una ruta circular de 4 kilómetros con una dificultad media por una senda perfectamente señalizada.

Cómo llegar

Existen varias posibilidades para llegar a este maravillo valle. Desde Ponferrada nos dirigimos al Valle de Valdueza y pasado Salas de los Barrios nos incorporamos a una vía comarcal que nos llevará a Espinoso de Compludo. La otra opción es por el Camino Francés, partiendo de Astorga. En la capital maragata cogemos la LE-142 hasta al pueblo de El Acebo. A la salida del mismo, una carretera a la izquierda nos acercará hasta otro de los pueblos del valle, Compludo.

 

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