Dublin, en la capital de la Isla Esmeralda

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1754
Vista de Dublín desde el río
Vista de Dublín desde el río

De raíces celtas y vikingas, esta ciudad europea llena de curiosidades, historias y leyendas hace del verde su color, del trébol ( shamrock) su símbolo y del duende (leprechaun) su ser mítico.

Su nombre proviene del gaélico, Dubh Linn, traducido como “pozo negro”. Nunca conquistada por los romanos, Irlanda tiene un ADN distintivo poco común en Europa; celtas convertidos al cristianismo en el siglo V y vikingos desde el siglo X, son sus principales señas de identidad. Una posterior invasión anglonormanda en el siglo XII que determina su anexión al Reino de Inglaterra, configura a grandes rasgos su historia.

Toda Irlanda es muy dada a leyendas y supersticiones y Dublín no podía ser menos; tal vez sean legado celta aunque la historia y la necesidad de mantener la religión católica en clandestinidad durante la ocupación británica, nada menos que siete siglos, obligaron a los irlandeses gaélicos a practicar sus ritos en lugares tan raros como las tabernas, envueltos en un ambiente cuanto menos raro.

Desentrañando historias una de ellas es la de las puertas de colores, una de las percepciones más llamativas cuando se llega a Dublín. ¿Por qué cada puerta es de un color?. Una de las respuestas alude al consumo del alcohol. Se volvía a casa tan borracho después de una tarde de tabernas y pubs, que era frecuente confundirte de casa al confundir la puerta. No debemos olvidar que Irlanda es el segundo país de más consumo de cerveza tras la República Checa. Pero hay otra historia o leyenda que explicaría este hecho; se trata de una protesta o falta de conformidad con la decisión de la Reina Victoria cuando enviudó que mandó pintarlas de negro en todo el Reino Unido, decisión ésta que no gustó nada a los irlandeses que hicieron todo lo contrario.

Puertas de colores
Puertas de colores

Otra de esas leyendas tiene como protagonista el Campanile del Trinity College; sólo cuando se tiene la diplomatura, no antes pues no te gradúas, puedes pasar por debajo.

Campanario en el centro del campus del Trinity College en Dublín
Campanario en el centro del campus del Trinity College en Dublín

El Callejón de los 40 escalones de la muralla medieval; la Estatua de Molly Malone, cuya canción es el himno oficioso de Dublín y esa doble vida que parecía tener esta vendedora de pescado; los dos cuerpos momificados en la cripta de la bellísima Christ Church, no se asusten pues son un gato y un ratón momificados atrapados en su órgano en 1860; la dama verde y la piedra de la suerte de la Iglesia de Sant Audoen, son ejemplos de la pasión irlandesa por las historias y leyendas. ¿Os imagináis qué sería de Dublín sin sus historias?.

Dejando a un lado el mundo de las leyendas, especialmente representativo del carácter reivindicativo y luchador del espíritu  irlandés, así como homenaje a su historia, es el Monumento a la Hambruna (Famine Memorial) de Rowan Guillespie de 1997, en la zona de salida en el muelle de Dublín, ubicación no casual pues por allí pasaron esos emigrantes famélicos que cogerían uno de esos barcos-ataúd que los llevarían, con grandes penalidades, a esas tierras más prósperas cuando se produjo la gran hambruna de mediados del siglo XIX. También uno de esos barcos, su réplica, el Jeanie Johnston, está muy cerca del monumento, lo que facilita la percepción completa de lo que debió ser ese momento tan importante en la historia de Irlanda.

Monumento a la hambruna en Dublin
Monumento a la hambruna en Dublin

De 1845 a 1852 la población irlandesa desciende de 8 millones de habitantes a 4. Dos millones de irlandeses murieron de hambre o epidemias relacionadas con la hambruna y otros dos millones emigraron rumbo al Atlántico. Mediante unos barcos-ataúdes, antecesores de nuestras actuales pateras, en unas condiciones ínfimas y  a duras penas descriptibles ya que sólo el 70% llegaron a su destino, tuvo lugar uno de los episodios más terribles de la reciente historia de Irlanda. Las causa hay que buscarlas en la política colonial inglesa y en la “potato blight” , epidemia que sufrió la patata, principal alimento de las clases sociales más bajas y desfavorecidas, que afectó a toda Europa pero que en Irlanda fue catastrófica. Su producción descendió un tercio pero su exportación a Gran Bretaña, obligatoria pues la tierra era propiedad de la elite protestante de ascendencia británica, se mantuvo en el 50% de la producción total pese a la epidemia; la consecuencias fueron la hambruna, las epidemias y la emigración. Ésta última tuvo como principal destino Estados Unidos, allí la integración no fue un camino de rosas; como todos sabemos, hubo muchos que triunfaron y la herencia irlandesa en ciudades como Boston y Nueva York es más que evidente con barrios propios que mantienen la herencia cultural de sus antepasados. Como ejemplo mencionar que de los últimos 10 presidentes norteamericanos , 4 han tenido ascendencia irlandesa.

Otros muchos retornaron después de hacer “las Américas”, y se convirtieron en el germen de la revolución campesina que les llevaría a la independencia del Reino Unido en 1922, no hace ni 100 años.

Nuevas “diásporas” han azotado a este pequeño país. En la década de los 80 del siglo XX, Irlanda volvió a perder un 25% de su población por la emigración. Pero el boom económico con el que comienza el siglo XXI parece invertir el flujo migratorio y por primera vez en su historia hay más inmigrantes entrando que saliendo, aunque dura menos de una década, la burbuja explota y en este momento estamos ahora.

Todas estas menciones históricas creo son imprescindibles para conocer Irlanda y por supuesto Dublín, su capital.

Aprovecho este momento del relato para recomendarles una deliciosa película de 1952 de John Ford que está entre mis favoritas, “ Un hombre tranquilo”, protagonizada por el mítico John Wayne y Maureen O´Hara; se trata de una comedia romántica que esconde algunas ironías profundas en su recreación nostálgica del sueño del exilio.

 Dublín es mucho más que su historia y sus leyendas. Es una ciudad joven en la que su Universidad, “EL TRINITY COLLEGE”, se erige desde 1592 en el centro de la ciudad sobre un antiguo monasterio agustino y una superficie de 190.000 m2. Es la Universidad más antigua de Irlanda.

Edificios de la Universidad Trinity College en Dublín
Edificios de la Universidad Trinity College en Dublín

Fundada por la Reina Isabel I, inicialmente estuvo reservada exclusivamente a alumnos protestantes hasta 1793 en que se admiten también alumnos católicos. Lo más destacado e imprescindible es su Biblioteca, la cual cuenta con la mayor colección de manuscritos y libros impresos de Irlanda. Desde 1801 recibe un ejemplar de todas las obras publicadas en Irlanda y Gran Bretaña (3 millones de libros en 8 edificios).

Dos son las joyas especialmente destacadas de esta construcción:

  1. La Sala principal de la Antigua Biblioteca (Long Room) . Construida entre 1712 y

1732, de 65 m de largo y con más de 200.000 de los libros más antiguos y decenas de bustos de mármol de ilustres personajes que vigilan la estancia además, hay un arpa, la más antigua que se conserva de Irlanda, tallada en madera de roble y sauce con cuerdas de bronce.

En esta sala es posible que presencies la boda de algún antiguo alumno. Están permitidas y son increiblemente lucidas.

Biblioteca del Trinity College de Dublín
Biblioteca del Trinity College de Dublín
  1. El Libro de Kells. Tan solo un breve apunte pues preparamos un especial sobre

esta joya. Se trata de un texto en latín de los 4 evangelios escritos con una caligrafía muy ornamentada realizada con coloridos pigmentos que realizaron los monjes de Iona a principios del siglo IX, es algo increíble, y que tras el saqueo de Iona por los vikingos los monjes que se salvaron ponen a salvo en Kells. Es trasladada al Trinity, con no pocas vicisitudes, en 1661.

Es una delicia pasear por su campus y os recomiendo visitéis la obra de Arnaldo Pomodore “Sphere within sphere”, fantástica.

El catolicismo en Irlanda, pese a los 7 siglos de dominación británica, es algo consustancial a su identidad. Ni represiones, prohibiciones, encarcelamiento de monjes, clausura de iglesias, conventos y monasterios, han podido con él.

Catedral de San Patricio en Dublín
Catedral de San Patricio en Dublín

LA CATEDRAL DE SAN PATRICIO y numerosísimas iglesias católicas son un ejemplo. Por la parte protestante, la bellísima THE CHRIST CHURCH (Catedral del Espíritu Santo) representa el otro, aunque minoritario, pilar de la fe irlandesa.

San Patricio es la más grande y alta de Dublín. Está dedicada al patrón de Irlanda y se asienta sobre una iglesia de madera datada en el siglo V. La fecha de la de piedra es de 1191, posterior a la Iglesia de Cristo o del Espíritu Santo. Es de estilo gótico y profusamente decorada en su interior siendo especialmente destacables su campanario y una pila bautismal del medievo, en ella bautizaba San Patricio y con el trébol explicaba la santísima trinidad.

The Christ Church es de origen vikingo, del siglo XI y ha sufrido numerosas reformas, la más importante en el siglo XIX. Alberga la tumba de Strongbow, guerrero que llega a Irlanda con la invasión de los normandos en el siglo XII.

Desde las catedrales, dando un pequeño paseo, es fácil llegar al CASTILLO DE DUBLÍN, edificado  a principios del siglo XII sobre un asentimiento vikingo, ha sido muchas veces reconstruido lo cual se aprecia con solo echar un vistazo. Ha servido para casi todo: fortaleza militar, prisión, tesorería, tribunal, centro del poder inglés en Irlanda durante 7 siglos y actualmente para celebrar reuniones y acontecimientos de Estado pues su interior goza de una exquisita elegancia y decoración. El único elemento que se conserva del edificio original es su gran torre medieval. También es muy interesante su jardín y los símbolos irlandeses que en él residen como si de mobiliario urbano se tratara.

Dos de los enclaves verdes, de la ciudad de Dublín, con gran poder seductivo son ST. STEPHENS GREEN y mi parque favorito, al nordeste de éste, MERRION PARK, donde la estatua de Oscar Wilde nos da su bienvenida con socarronería. El barrio colindante, uno de mis favoritos, al más puro estilo georgiano, con edificios adosados de ladrillo y puertas pintadas de vivos colores rematadas en medio arco, envuelve este bonito parque, que en primavera, como todos los parques, renueva la vida del barrio.

Otro de los emblemas de Irlanda, tal vez el más conocido a nivel mundial, es la aportación que GUINESS, la familia cervecera por excelencia, ha hecho a esta ciudad y a Irlanda en su conjunto. Desde el increíble barrio obrero que construyó muy cerca de la Catedral de San Patricio, que os recomiendo visitéis y si es posible os comenten sus instalaciones, muy notables para su época, hasta la joya turística que es el GUINESS STOREHOUSE; en 5 plantas nos mostrarán todo lo relacionado con la elaboración de la más famosa de las cervezas negras que desde 1759 elabora esta famosísima estirpe, además de una azotea-mirador en la que Gravity Bar nos permitirá degustar una de sus pintas mientras contemplamos las mejores vistas posibles de Dublín.

Entrada de la fábrica de Guinness
Entrada de la fábrica de Guinness

Este imprescindible de Dublín tiene su complemento en otro, muy relacionado con él y, no menos imprescindible TEMPLE BAR. En el centro de Dublín, este barrio ofrece su mejor cara desde 1991 en que Dublín fue elegida Capital Europea de la Cultura; con mucha personalidad y encanto, restaurantes, bares y los típicos pubs irlandeses conviven las tardes-noches con tiendas de moda alternativa, galerías de arte y mercados de día. Sus estrechas callejuelas son el escenario natural de manifestaciones musicales por todas partes, dentro y fuera de los locales, no debemos olvidar que en las calles de Temple Bar nació U2 y muchos más tal vez no tan conocidos. Temple Bar es tal y como lo habías imaginado, no te decepcionará, palabra.

The temples Bar en Dublín
The temples Bar en Dublín

Aprovecho este momento para recordaros que si alguna vez tenéis ocasión visitéis Dublín, o cualquier lugar de Irlanda, el día de su santo patrón, San Patricio, el 17 de marzo. Os prometo que será inolvidable. Si queréis saber cómo se celebra os remitimos a nuestra revista, al número 13 del año 2015. Juzgar vosotros mismos.

Dia de San Patricio en Dublín
Dia de San Patricio en Dublín

Por último, si disponéis de tiempo os voy a recomendar una visita y un paseo: el Museo de los Escritores irlandeses, que son muchísimos y muy buenos, y un paseo por algunos de los puentes de Dublín por el río Liffey; como no podía ser menos tratándose de Irlanda casi todos tienen su historia y/o leyenda.

Por Rosario Alonso

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1 Comentario

  1. Me encanta Irlanda y me ha gustado mucho este artículo, está muy bien expuesto y nos hace participe del sufrimiento de un país que ha tenido siempre que luchar por sus orígenes. Muchas gracias

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