Ciudad Rodrigo, paseando por la historia y el arte de España

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Parador de Ciudad Rodrigo
Parador de Ciudad Rodrigo

 “Ciudad Antigua, Noble y Leal” es Sede Episcopal y punto de referencia de la calzada romana “”Vía de la Plata” y de la “Vía Dalmacia” (usada por San Francisco de Asís para llegar a Santiago) y declarado Conjunto Histórico-Artístico es, Según Hemingway, “una joya todavía ignorada de os españoles es una bella desconocida”. Al atravesar el río Agueda la mirada se pierde en sus asombrosas murallas, la primera mandada construir porFernando II de León, y, a finales del siglo XV, una segunda, formando un cinturón ovalado alrededor de la ciudad. Se conservan cinco puertas: “del Sol”, “del Conde”, “de Santiago”, “De la Cruz” y la “de Amayuelas”.

Las pinturas rupestres de Siega Verde”
Las pinturas rupestres de Siega Verde”

Habitada desde a Edad de Bronce como lo atestigua el “ídolo de Ciudad Rodrigo”, edad de Hierro por el “Verraco”(época vetona) y por “Las pinturas rupestres de Siega Verde”, el conjunto de arte paleolítico al aire libre más importante de Castilla, , declarados, en 2010, Patrimonio de la Humanidad y por , las “Tres Columnas” romanas, que son el sello de la ciudad, presentes en su  heráldica.

En lo alto, el castillo construido en  siglo XIV por el rey Enrique II de Trastámara tiene una cuadrada Torre del Homenaje de tres plantas con ventanas ojivales, rodeada por una muralla con una preciosa imagen del Río Agueda y de los puentes que lo atraviesan, es Parador Nacional desde 1930,. Desde “La Batería” llegamos a la judería. La ciudad contó con una importante comunidad judía y conversa de la que solo se conserva  el solar de la antigua Sinagoga que, en 1492, los Reyes Católicos cedieron a la Orden Hospitalaria de San Juan para su Hospital de la Pasión., quienes tenían su sede en la Iglesia de la Tercera Orden con un elegante pórtico hexástilo. Cerca, el “Palacio de los Garci-López de Chaves” con su “Torre de Cañón”. Cuenta la leyenda que, durante la guerra de la independencia, Lorenza Iglesias, llena de rabia porque habían asesinado a su familia, se subió a la torre y disparo el cañón contar la tropa napoleónica que se encontraba en la Plaza Mayor. Historia y leyendas que la “Ruta de los Malditos”, teatralizan de forma muy acertada.

La Plaza Mayor, centro neurálgico de la ciudad, de planta rectangular está presidida por la renacentista Casa consistorial, que tiene una galería superior de arcos carpaneles sobre columnas con capitel plateresco, rematada por una espadaña con campana, cuyo repique, durante el “andruejo” (tres días del tiempo del carnaval), sirve para para anunciar la presencia de toros sueltos en las calles. Porque la Plaza Mayor durante el Carnaval del Toro, fiesta de Interés turístico Nacional,  se transforma en un coso taurino. Es el carnaval más antiguo de España, como prueba un documento de los Reyes Católicos de 1943, en el que recriminan a la ciudad los excesivos gastos en las fiestas. Y es que, esta fiesta tiene muchas peculiaridades: el “Bolsín taurino mirobrigense”, que seleccionan “Maletillas”, dándoles la oportunidad de demostrar su valentía; el “Toro del Antruejo”, escogido por votación popular para no pisar el albero o el “toro del aguardiente”. Pío Baroja, en “Memorias de un hombre de acción” relata una historia ocurrida durante una corrida celebrada en el coso mirobrigense.

Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo
Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo

Durante el siglo XVII, la importancia de esta ciudad quedó reflejada en su casco histórico plagado de palacios señoriales: la Casa del Primer Marqués de Cerralbo, con un preciosos friso plateresco y con cegadas ventanas esquinadas de columnillas, tan características de la arquitectura civil de Ciudad Rodrigo; El Palacio de la Marquesa de Cartago, neogótico con elementos hispanos flamencos y renacentistas de finales del siglo XIX, con un balcón esquinado y ventanas decoradas; El Palacio de los Aguila, con blasones esculpidos, portada gótico-renacentista y un patio interior rodeando tres de sus lados  rematado por una galería de arcos platerescos. Frente al palacio, una casa con un llamador  obra de Benlliure quien, dicen, era amante de la señora de la casa y lo realizó como réplica de la mano de su amada, para poder tocarla sin problemas; La Casa de los Vázquez, de estilo gótico que es hoy Oficina de Correos con una portada abierta en ángulo con doble arco exterior que asemeja la proa de un barco.

Casa del MArqués de Cerralbo
Casa del MArqués de Cerralbo

La Catedral de Santa Maria, Monumento Nacional de 1889, románica de transición al gótico, tiene tres puertas: la “Puerta de las cadenas”, con un friso escultórico, emblema de la catedral; la “del enlosado o de amayuelas”, y el impresionante “Pórtico del perdón” o “de la Gloria” donde, un espectáculo de luces nos muestra toda la belleza de sus esculturas.  Un relieve en el muro de la catedral representa la leyenda del guerrero que venció al diablo disfrazado de oso que cada noche arruinaba la construcción de la catedral.

Catedral de Ciudad Rodrigo
Catedral de Ciudad Rodrigo

En el interior, destacaría la escultura que se dice que es el primer retrato de San Francisco de Asís mientras aún estaba vivo; el conmovedor “Altar de alabastro o de la Quinta Angustia” de Lucas Mitata;  las extrañas y obscenas “miserias” del coro y el precioso Claustro. Cerca de la Catedral La Capilla de Cerralbo, de etilo herreriano construida “para hacer sombra a la catedral” y en  su interior destaca la estatua orante del marques, obra de Mariano Benlliure.

Junto a la Catedral, la Plaza de Herrasti que rinde homenaje al general y a Julián Sánchez “El Charro”, combatientes de la guerra de  la Independencia y el curioso Museo del Orinal.

Tras los palacios, las Iglesias. El Antiguo Convento de las Franciscanas Descalzas; la Iglesia de San Pedro y San Isidoro, con un hermoso óleo de la Virgen de Guadalupe de Juan Correa, uno de los tres grandes pintores barrocos del siglo XVIII y las ruinas del Convento de San Francisco, para el que fue esculpido el “Calvario” de Juan de Juni que se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Las terrazas de ambos márgenes del rio son una fértil vega de verduras exquisitas y entre los productos propios de la dehesa salmantina, del “mar de encinas” que decía Unamuno, destacan el “tostón asado”, el “cochifrito”, el “hornazo” o el “Farinato”, con denominación de origen, embutido a base de miga de pan, grasa de cerdo, pimentón, aguardiente y anises que se suele servir con huevo frito.

Es fácil aquí dejar volar la imaginación y soñar historias de caballeros, reyes y hermosas damas con la ciudad como escenario y, no sorprende que, el 14% de las novelas de caballerías españolas se escribieran aquí, destacando  “el Amadís de Grecia” de Feliciano de Silva, oriundo de la ciudad. La historia sobre la mirobrigense Sebastiana del Castillo, sobre el asesinato de sus padres y hermanos como venganza por negarle la relación con su amor, relatada en los llamados “pliegos de cordel” que tanto gustaban a Camilo Jose Cela,  sirvió de base al nobel para crear su personaje de Pascual Duarte.

Es Ciudad Rodrigo  una ciudad ante la que,  aseguro, nadie quedara impasible.

Por Mª del Mar García Aguiló

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